JAVI ENCUENTRA LA ILUSION

He dicho ya que soy sordociego, que vivo en Madrid, que trabajo en ILUNION y que sueño con construir un mundo con sentido. He dicho, además, que decidí intentarlo, que hice de mi adversidad una oportunidad y que acepté mis miedos para perseguir mis sueños. Creo, por eso, que ahora es el momento de compartir una pequeña historia, una historia que, por lo menos a mí, me llena de ilusión.

Gente que va y que viene. Algunos miran su reloj, otros conversan animadamente. Yo, de pie frente a la puerta de la cafetería, saco el móvil de un bolsillo del pantalón y tomo una foto del menú. Después, ampliando la pantalla, leo: primeros, segundos, postres. Tardo unos minutos en decidirme y, bastón rojo-blanco en una mano y maleta en la otra, entro. Me dirijo a la barra y a la primera que veo una forma que se me acerca aprovecho:

––Hola. Soy una persona sordociega, es decir, no oigo ni veo bien. Puedes comunicarte conmigo escribiendo letras mayúsculas con el dedo índice sobre la palma de mi mano derecha, así ––dibujo una J con el índice derecho sobre la palma de mi mano izquierda––. ¿Podrías acompañarme hasta una mesa, por favor?

 El camarero asiente lentamente,  tal  vez digiriendo todavía aquella información. Luego sale de detrás del mostrador y, tomándome por un brazo, me acompaña hasta una mesa libre. Se lo pongo fácil:

––Ya sé lo que hay de menú ––le indico lo que quiero.

 Él se queda ahí, de pie, mirándome. Noto cómo su indecisión crece hasta que, poco a poco, se decide, toma mi mano y, letra por letra, rompe esa barrera que dificulta nuestra comunicación:

––Perdona, pero, ¿viajas solo? Es que nunca he visto a una persona así…

––Claro que sí, ¿por qué no iba a hacerlo?

 Entonces le cuento un poco sobre mí: lo que hice, lo que hago y lo que sueño hacer. Siento que se agita en un maremágnum de emociones que van desde la impresión hasta la admiración. Al poco, sin que yo me lo espere, se acerca a mí y, entre lágrimas, me da un abrazo, el abrazo de un hombre ilusionado.

Recuerdo que poco después llegó José Antonio, mi psicólogo y guía de montaña. Recuerdo que le conté esta pequeña historia. Y recuerdo, finalmente, que una chispa creció en nosotros, tal vez la chispa de la ilusión, y en silencio nos dijimos: construir un mundo con sentido está en la palma de nuestras manos.

Descripción imagen: dibujo de Javi comunicándose con el camarero en letras mayúsculas sobre la palma de su mano derecha.

 

2 opiniones en “JAVI ENCUENTRA LA ILUSION”

  1. Esa misma ilusión fue la que despertó en mi cuando conocí tu historia del erasmus.
    Un abrazo Javi estamos contigo por unmundoconsentido.

  2. Hola Javi, tuve la suerte de conocerte en un seminario de la UAM y cuando me acerque a ti para hablarte, lo primero que te dije fue “”eres mi héroe””..

    Hoy un año después doy con este blog que de nuevo me hace escribirte y seguir repitiendo…. ERES MI HEROE FAVORITO!!!

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